¡PAULO MOROCHO Y SIXTO GALLEGOS, INVITADOS ESTA SEMANA!

Boletín de Prensa # 013

Cuenca, marzo 13 de 2018

¡PAULO MOROCHO Y SIXTO GALLEGOS, INVITADOS ESTA SEMANA!

La Orquesta Sinfónica de Cuenca, bajo la batuta del maestro Michael Meissner, Director Titular, con la participación de los reconocidos músicos ecuatorianos Paulo Morocho, Clarinete Principal de la OSC y Sixto Gallegos, Clarinete Principal de la OSNE, presenta el IX Concierto de la I Temporada 2018 en homenaje al Centro de Desarrollo Social La Aurora que celebra su XXX Aniversario, este viernes 16 de marzo a las 20:00 y el Concierto Familiar el sábado 17 de marzo a las 11:00 en el teatro Carlos Cueva Tamariz. La entrada es LIBRE hasta llenar aforo. Este es el repertorio:

2 Obras para Clarinete y Corno di Bassetto – Felix Mendelssohn. El siglo XVIII sacó al clarinete y a sus ancestros entre las filas de la banda y lo hizo solista. En buena medida, la transformación se debió al perfeccionamiento técnico y a la aparición de instrumentistas virtuosos que exigieron un repertorio condigno a sus facultades y habilidades. Entre los más destacados compositores para el “nuevo” instrumento figuraron Vivaldi, Molter, Mozart, Weber, Meyerbeer, Spohr y Danzi.

Mendelssohn obedeció a las sugestiones del clarinetista Baermann, tanto que orquestó las dos obras op. 113 y 114, ambas de tres movimientos en pequeño formato. La inclusión del Corno di Bassetto, uno de los instrumentos favoritos de Mozart, añade finas diferencias tímbricas, aunque hoy en día este instrumento cedió su lugar al Clarinete bajo como integrante fijo de las orquestas.

Sinfonía N° 2 en Mi Bemol Mayor, op. 63- Edward Elgar. Compuesta entre 1909 y 1911. La obra está dedicada a la memoria de su Majestad el Rey Eduardo VII. En 1905 Elgar pronuncia una conferencia en la Universidad de Birmingham, en la que defiende a la Sinfonía no programática, como el sumo desarrollo del arte musical. Algunos compositores como Strauss, Debussy o Puccini pensaron que la Sinfonía había muerto, afortunadamente muchos genios del siglo XX comprobaron lo contrario. Dos viajes a Italia inspiraron a Elgar con los temas centrales de su segunda Sinfonía. Allí escribe una melodía que dará lugar al primer tema del último movimiento. El movimiento lento representaría la calma del interior de la catedral de San Marcos, contrastando con el Rondó que mostraría el bullicio reinante en el exterior de la plaza. La partitura de la obra contiene unas líneas del poema Invocation de Shelley.

Los cuatro movimientos son de gran construcción y extensa duración cada uno, desde el júbilo y gestos triunfales hasta la más tierna intimidad, cada uno siendo una especie de poema sinfónico en sí, con múltiples temas y desarrollos de los mismos. Encanta que en cada momento se distingue el noble carácter inglés, que hace inconfundible la música de Elgar, enlistándolo en los más grandes compositores nacionalistas, sin que ello necesitaría citaciones de temas populares ingleses.

Aunque Elgar defendía la pureza en la Sinfonía (de no ser programática), escribió unas palabras sobre su obra: Representa el apasionado peregrinaje de un alma… El último movimiento simboliza la salida final de su pasión en noble acción y las últimas dos páginas son la apoteosis y la eterna conclusión del peregrinaje del alma.

¡¡Amigos queridos siempre les damos motivos especiales para estar con nosotros, así que ya saben todos cordialmente invitados!!

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