El cuarto capítulo del Ciclo “Beethoven-Salgado” cierra julio en la Sala Digital de la OSC

El mes de julio de 2020 ha estado dedicado al Ciclo “Beethoven-Salgado” como un homenaje especial de la Orquesta Sinfónica de Cuenca por el 250 natalicio de Ludwig van Beethoven (Alemania, 1770-1827), conjugado este homenaje con las obras de Luis Humberto Salgado, uno de los más grandes compositores ecuatorianos, denominado por el Maestro Michael Meissner como el Beethoven Ecuatoriano. Encuéntrenos en el canal de YouTube https://www.youtube.com/user/sinfonicacuenca y en Facebook https://www.facebook.com/sinfonicacuenca el viernes 31 de julio a las 20:00, subiremos el concierto grabado el viernes 21 de febrero de 2020 en el teatro Pumapungo. El repertorio incluye: Sinfonía N° 4, Ecuatoriana de Luis Humberto Salgado y la Sinfonía N° 4 en Si Bemol Mayor, op.60 de Ludwig van Beethoven.

Sinfonía N° 4, Ecuatoriana en Re Mayor (1957) de Luis Humberto Salgado. En esta sinfonía, Salgado regresa a una de sus inspiraciones principales: fusionar la esencia de la música ecuatoriana tradicional con las técnicas composicionales avanzadas del siglo XX. La obra consta de cuatro movimientos contrastantes en el orden acostumbrado: Una introducción Andantino maestoso prepara el ritmo inicial del sanjuanito. El segundo movimiento Andante cantabile comienza con una nostálgica canción de cuna del clarinete sobre un ostinato arrullador de la cuerda. Le sigue otro canto en ritmo irregular no ajeno a la tradición andina. Ambos elementos se alternan hasta llegar al clímax en fortissimo, pero una cadencia del arpa calma los ánimos y, en orden inverso, ambos cantos andinos terminan el movimiento en calma. El tercer movimiento en forma A-B-A tiene el carácter de un Scherzo, el caprichoso tema de los violines aparece en mil formas e instrumentaciones, Salgado brilla una vez más como virtuoso orquestador. El Final rapsódico nuevamente combina elementos heterogéneos: una melodía nostálgica de la trompeta, parecida a la del segundo movimiento, se ve casi atropellada por diferentes contrapuntos rítmicos y melódicos en cuerdas, cornos y percusiones, lo que abre una fiesta virtuosa de todas las secciones de la orquesta. (Michael Meissner, junio 2019)

Sinfonía N° 4 en Si Bemol Mayor, op.60 de Ludwig van Beethoven.  Fue compuesta en el año 1806 y estrenada el 7 de marzo de 1807 en el palacio del príncipe Lobkowitz en Viena, dedicada al conde Franz von Oppersdorffd. Empieza misteriosa, como si fuera música de teatro. Nos ubica en un escenario nocturno, con amenazas ocultas. Después de un par de minutos, se pone solemne por un momento, para pasar a ser una música con un humor muy agradable, incluso feliz.

Pero no nos confundamos, Beethoven no hace concesiones: es una composición para un noble, pero no le va a entregar una felicidad clásica, aséptica y emocionalmente correcta; Beethoven se compromete con su obra y deja su marca en la música.

El segundo movimiento es uno de los pocos movimientos lentos en todas sus sinfonías, con unas melodías muy hermosas. Al tercer movimiento lo llama Minué, tal vez para no escandalizar al conde von Oppersdorff, pero en realidad es otro de sus Scherzo. El cuarto movimiento es otra maravilla, rápido, con buen humor y mucha energía.

Con esta entrega serán 22 conciertos digitales que el público puede disfrutar y compartir desde cualquier lugar del planeta a la hora y las veces que desee en la Sala Digital de la Orquesta Sinfónica de Cuenca.

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