Sociedad Internacional Bruckner Estudios & Reportajes Comunicado 94 Junio 2020

Bernd Sensenschmidt, Netphen/Alemania

MÚSICOS ALEMANES HACEN POSIBLE UN PROYECTO BRUCKNER EN ECUADOR

Primera interpretación de la Séptima Sinfonía de Anton Bruckner con Tubas de Wagner en Cuenca/Ecuador

Cuando Anton Bruckner, de 59 años y sin éxito con seis sinfonías, trabajó en su Séptima Sinfonía a principios de 1883, recibió la noticia de la muerte de su ídolo Richard Wagner. En memoria de su «inalcanzable ideal en ese tan amargo momento de luto» (cita de Bruckner), revisó el Adagio (muy solemne y muy lento) con la inclusión de cuatro «tubas de Wagner». Richard Wagner había concebido previamente estos instrumentos para ser tocados por cornistas 30 años antes, con el fin de completar el espectro tímbrico en los metales bajos en su Anillo de Nibelungos. Como un «epitafio sonoro», se creó así una de las piezas de música fúnebre más famosas.

Entre los incontables admiradores de la obra sinfónica de Anton Bruckner está Michael Meissner, nacido en Lauenburg Elba, hasta 1990 concertino de la Orquesta Filarmónica de Ratisbona, desde 1990 concertino de la Filarmónica de México y primer violín del Cuarteto de Cuerdas de la Ciudad de México, director de dos festivales en México, director titular de la Sinfonietta Mexicana y de la Orquesta de Cámara Viva Vivaldi, ganador del Fondo Cultural del Estado y del Premio Europeo de Arte 2010. En 2016, Meissner ganó el concurso para director titular de la Orquesta Sinfónica Estatal de Cuenca (OSC), fundada en 1972, ciudad situada idílicamente en los altos Andes de Ecuador a 2550 m sobre el nivel del mar, siendo la tercera ciudad más grande del país. Poco después de iniciar labores, Michael Meissner interpretó la cuarta Sinfonía de Anton Bruckner en mi bemol mayor («Romántica»), en septiembre de 2016 en Cuenca. Le hubiera gustado también poder presentar las sinfonías tardías de Bruckner, pero no había tubas de Wagner en el Ecuador. Los intentos de reemplazarlos por cornos tenor y barítono no dieron resultados satisfactorios.

A mediados de 2018, Michael Meissner entró en contacto con el conjunto de metales «Sonoros Viajeros» (Klingendle Reisende) y les ayudó a organizar un concierto en febrero 2019 en Cuenca. Así nació entre él y Bernd Sensenschmidt, organizador de este proyecto de viaje musical, la idea de adquirir cuatro tubas de Wagner en Alemania para la asociación cultural alemana «Kultura» en Ecuador, que los pone a disposición de las cuatro orquestas sinfónicas estatales ecuatorianas (aparte de Cuenca: Guayaquil, Loja y Quito). Durante 2019, cuatro cornistas alemanes se prepararon en las tubas que habían comprado para la interpretación de la Séptima Sinfonía de Bruckner en Cuenca. En enero de 2020, un grupo de doce músicos alemanes viajó a Ecuador con las tubas de Wagner. Siete de ellos participaron en le segunda semana de su viaje en el proyecto Bruckner en Cuenca. Después de cuatro días de ensayos se presentó la Séptima Sinfonía de Bruckner los días 24 y 26 de enero en la Catedral Vieja totalmente llena, la iglesia más antigua de Cuenca, que después de su restauración en 2005 ha sido utilizada exclusivamente para conciertos, ofreciendo espacio para 400 visitantes. La entrada para los conciertos de la OSC es libre.

El estreno de la Sinfonía No. 7 de Anton Bruckner en Ecuador, y especialmente las tubas de Wagner, que sonaron por primera vez en el país, recibieron gran publicidad, todos los medios de comunicación informaron, y el embajador alemán Dr. Philipp Schauer y su esposa vinieron desde la capital Quito. Dr. Schauer enfatizó en su discurso de felicitación las conexiones históricas culturales de ambos continentes.

Para dar a conocer el sonido de las tubas de Wagner, el concierto comenzó con un Adagio de un libro de órgano de Bruckner (cuya autenticidad se disputa), arreglado para cuatro tubas de Wagner por el cornista alemán Michael Höltzel (1936-2017) e interpretado aquí por los cornistas alemanes Kai Hennig von Lange, Andrea Lässig, Bernd Sensenschmidt y Volker Michel. Bajo la dirección de Michael Meissner siguió la Séptima Sinfonía de Bruckner. En ella participaron de Alemania también Burkhard Schölpen, trombón tenor, y Dr. Klaus Jürgen Zöllner, contrabajo, así como Andrew Joy de Colonia, ex corno principal de la Orquesta Sinfónica de la Radio WDR.

Michael Meissner eligió tiempos relativamente rápidos, enfatizó los contrastes entre pasajes filigranas de música de cámara y pasajes sonoros del tutti y utilizó las posibilidades acústicas de la gran nave central de la catedral en manera óptima. Con alta concentración hizo sonar el cuerpo sonoro ecuatoriano-alemán y se aseguró que el público pudo experimentar el contexto emocional musical, por ejemplo, en las amplias frases del Adagio. Después de los extensos crescendi en el Scherzo, el movimiento final («movido, pero no demasiado rápido»), que comienza con un tema derivado del primer movimiento, alcanzó una brillante, radiante, casi bulliciosa conclusión de la sinfonía y, en ambos conciertos, desató ovaciones de pie del público.

Después de seis días de hacer música juntos, los siete músicos alemanes fueron casi considerados como colegas «normales» de la orquesta, así que cuando se despidieron, ya resonaba la alegría por su participación en el Proyecto Parte 2 (Novena Sinfonía en Re menor de Bruckner) en 2021. Inmediatamente después de los conciertos en Cuenca, las cuatro tubas de Wagner fueron enviadas a la Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador en Quito, que también las utilizó para interpretar la Séptima Sinfonía de Bruckner por primera vez en Quito el 14 de febrero de 2020, en la Iglesia La Compañía de Jesús, dirigida por el suizo Emmanuel Siffert, después de varios años en Quito

ahora director principal de la Orquesta Sinfónica de San Juan en Argentina. (corrección del traductor).

El grupo de viajeros alemanes bajó de Cuenca a la costa del Pacífico, después de haber conocido en la primera semana la capital Quito, un albergue de la selva amazónica en el Río Napo, el parque nacional Chimborazo (alcanzando la marca de 5.000 m en la cabaña Whymper, el pico más alto alcanza los 6.290 m), así como el «ferrocarril más difícil del mundo» en el macizo rocoso «Nariz del Diablo». Esta gira fue organizada y guiada por Inga Sensenschmidt, una geógrafa del sur de Westfalia, que trabaja en el Ecuador como «Guía nacional» (un guía turístico autorizado para trabajar en los parques nacionales y reservas ecológicas). Afortunadamente, los viajeros regresaron a casa a tiempo antes del brote de la pandemia de Corona. Aquí en Europa Central, así como en Ecuador, todo el mundo espera que se supere la crisis de corona, que ha golpeado terriblemente fuerte a la ciudad portuaria de Guayaquil en Ecuador, en contraste con el resto del país. El desarrollo de la pandemia desde Pascua 2020 ha alimentado esta esperanza. Para realizar la parte 2 del proyecto Bruckner en Cuenca, con la presentación de la Novena Sinfonía de Anton Bruckner, todo el mundo espera que sea posible en el 2021. Desde marzo de este año, la OCS ha instalado la «sala digital de conciertos” (digital concert hall)  durante el lock down, y la actuación de la Séptima de Bruckner en Cuenca se puede encontrar en https://www.youtube.com/user/sinfonicacuenca

 Traducido por Michael Meissner